miércoles, 13 de abril de 2011

“Ni una muerta más”

Daniela Cruz/ Listín Diario
La frase acuñada por la activista mexicana Susana Chávez, grito de guerra de las mujeres que luchan contra los feminicidios en Juárez, revela una realidad que nos golpea todos los días: el feminicidio es la última y lamentable etapa de la violencia basada en género
La violencia basada en género, que cobra la vida de cientos de mujeres cada año en nuestro país y miles a nivel mundial, es una problemática que abarca, además de los ámbitos de salud y justicia, también la educación.
 La construcción de roles de género, proceso educativo y cultural, son determinantes a la hora de propiciar hombres violentos y mujeres sumisas, combinación efectiva en la continuación de las agresiones y los feminicidios como su expresión máxima. Estas son algunas de las conclusiones que expone Susi Pola, abogada y fundadora del Núcleo de Apoyo a la Mujer, a lo largo de sus años de trabajo en el área.
Pola, egresada de la maestría en Género y Desarrollo de Intec en 1998, entiende que la mujer es objeto de violencia “porque es lo que nos enseñan desde que nacemos, es la propuesta sociocultural” que nos ofrece el hogar, la sociedad. Así mismo, los elementos que definen los géneros masculino y femenino no son inocentes, como podría aparentar la asignación arbitraria de los colores azul para los niños y el rosa para las niñas.
La violencia basada en género implica no solo la agresión física, sexual y psicológica: existen múltiples maneras de violentar los derechos y la integridad del género femenino, acciones que en aumento suelen desembocar en el asesinato. Unas 176 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o ex maridos durante el 2010, sumando 1,119 el número de feminicidios en los últimos cinco años, según reveló en enero pasado la ministra de la Mujer, Alejandrina Germán. Ya el 2011 tiene en su haber más de 20 víctimas; al cierre de esta edición, una estudiante de 22 años murió de un disparo a manos de su exnovio en Salcedo.
Otro de los aspectos culturales, y por ende educativos, que propicia la violencia hacia las mujeres es la triada de la violencia masculina: 1) el hombre se agrede a sí mismo, 2) el hombre agrede a la mujer y 3) el hombre agrede a otros hombres. Son estas tres premisas las que explican por qué en República Dominicana el índice de suicidios es dos veces mayor en hombres que en mujeres, el 97% de la población carcelaria es masculina y la mayoría de los casos de feminicidio terminan en el suicidio o su intento de parte del agresor.
Síntomas de peligro
Que no te deja cortar el pelo, que controla la ropa que te pones, es celópata, te lleva y te busca en todas partes, te regala un celular y te llama decenas de veces al día... es el perfil de un novio controlador, que podría tener el potencial de convertirse en un agresor. Como dice la activista residente en Santiago, las mujeres, obnubiladas por los logros profesionales, no estamos viendo la violencia. Admite que hay niveles altos, no estudiados, de violencia machista en parejas jóvenes. Lo que sí está comprobado es que la violencia de género es tan ciega como la justicia: “no hay clase social, ni religión para la violencia contra la mujer”. Y durante sus jornadas en el Núcleo, Pola ha visto pasar muchas historias que avalan esta aseveración.

Defensora y víctima
Susi Pola ha sido defensora y a causa de esta defensa, en otros casos, víctima. Su labor le ha valido amenazas y junto a su familia es sobreviviente de la violencia no íntima, una modalidad que ha ido en aumento en los últimos dos años. Para 2009, la tasa de feminicidios no íntimos era de un 44%; en 2002 era de un 27%. Íntimo o no íntimo, de la forma que sea, la sociedad no puede permitirse estos crímenes que mal se adjudican al amor, porque como dijo en su artículo “La violencia no puede ser amor”, la jefa de redacción de Listín Diario María Isabel Soldevila: “El amor no mata, y ya no queremos más muertas en nombre del amor.”

Mitos de la violencia de género
- El hombre debe ser agresivo y violento.
- A la mujer le gusta que le den.
- El hombre es de la calle, la mujer es de la casa.
- La mató porque la quería.
- La violencia de género es sinónimo de pobreza económica.