jueves, 22 de abril de 2010

Desde mi teclado: Pudor y consideración

Por Nayadira Agramonte
Periodista


Somos personas. Seres racionales, pensantes y que nos duele el sufrimiento ajeno.El reportero no escapa de estos preceptos. Su labor es cubrir la noticia e informarla, pero dentro de su cobertura no debe faltar el apego a la ética, estética, pudor y consideración.

La noticia no puede ni debe ser morbosa. Lástima, esa es la última tendencia.

Existe un sin número de programas dedicados a publicar las desventuras y peores momentos del ser humano. Es cierto, el morbo vende, pero a ¿Qué precio?

Respuesta: al precio de denigrar el ser humano, lacerar los sentimientos de sus familiares, crear una herida profunda, confusa y cruel en la sociedad.

El pasado domingo murió en accidente de tránsito una señora que era madre, hija, hermana, amiga, vecina, empleada y muy querida. Lidia Díaz Paulino, su nombre. Que quizás para muchos sigue siendo una desconocida y así seguirá. Ya no existe, solo es una estadística de muertes por accidentes en motocicletas.

Lidia, hermana de dos reconocidos francomacorisanos uno comunicador y otro empresario. Ellos que en sus rostros proyectan su dolor ante la pérdida de su parienta y que desean recordarla viva, fuerte, sana y vital.

Esa mujer que dejó su vida en el pavimento de la avenida presidente Antonio Guzmán Fernández fue grabada viviendo la agonía de un accidente mortal.

Su sangre brotaba y teñía la vía y en esos instastes agonizantes, la rápida acción de los bomberos que luchaban por salvarla. Solo un hálito de vida… y alguien “cubriéndola” espantosamente.

Díganme, cuál es la noticia? Su muerte, como va muriendo o la imprudencia de los conductores. Cuál es la noticia? Por favor díganme.

Me llegan las imágenes de un muchacho de Santiago, un delincuente según sus agresores y la Policía Nacional. 23 años solo cumplió, le mataron, lo ajusticiaron sus captores. El crimen, intento de robo.

Un disparo en el estomago, nadie lo ayudó, al contrario continuó la procesión de golpes y todo eso grabado, publicado, difundido y hasta “justificado”. Imágenes que dieron la vuelta al mundo gracias al internet y programas como al Rojo Vivo y Primer Impacto.

Otra “cobertura” que solo dio rating y que vendió el morbo, la descomposición, y la falta de justicia de una patria sin jueces justos, corruptos e interpretativos que imponen sentencias blandengues a unos y fuertes a “otros”.

Los medios deben recuperar lo ético. No pueden proyectar esas imágenes agónicas, como hacen medios digitales y varios programas de televisión.

Lo peor del ser humano, lo aberrante, lo avergonzante, lo denigrante, lo inhumano no puede ser noticia. Debemos revisarnos y recobrar la sensibilidad que nos hace humanos.
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