lunes, 5 de abril de 2010

La resaca de la piel

Tomar el sol aporta energía, ayuda al aumento de la absorción de la vitamina D y la fijación del calcio. Sin embargo, cuando las personas se exponen más de lo debido, se producen daños que pueden ser tanto reversibles como irreversibles porque el sol tiene un efecto acumulativo sobre el órgano más grande: la piel.

Estos cambios, según explica la dermatóloga Patria Ovalles, de la clínica dermatológica Dermix, se van depositando sobre el ADN de la célula de la piel y con el tiempo se manifiestan en lunares, verrugas, arrugas y cáncer.

Ovalles expresa que el sol tiene efectos a corto, mediano y largo plazo sobre la piel. Entre las que surgen inmediatamente luego de una exposición, la dermatóloga destaca el eritema o enrojecimiento que produce, muchas veces, resequedad o picor porque la piel se inflama o sufre quemaduras de diferentes grados parecidas a las provocadas por el agua caliente. En el centro del enrojecimiento pueden formarse ampollas y en algunas zonas se reseca y descama la piel.

La doctora manifiesta que en algunas personas cuando se exponen mucho al sol se produce una insolación, que ya además de los cambios externos que se dan con el enrojecimiento de la piel y las ampollas, también se producen alteraciones en su sistema como malestar general, fiebre y todo lo que conlleva una deshidratación.

A mediano plazo, Ovalles afirma que pueden aparecer manchas en la piel, ya sean del tipo que se exacerban, que aparecen en el labio superior, en las mejillas, como tipo melasma y/o cloasma, conocidas como manchas del embarazo. Luego de exponerse al sol, hay personas a las que les aparecen pecas o lentigos, en los ojos, en los hombros, en los brazos, en la espalda y en la cara. Esos lentigos se pigmentan y crecen más.

También puede aparecer una macha oscura muy aguda, que es lo que se conoce como berloque o fitodermatitis, que se produce muchas veces cuando la persona está expuesta al sol y está consumiendo limón o se ha puesto alguna crema perfumada o algún perfume.

Es una quemadura que se produce por una sustancia que entra en contacto con el sol. Puede aparecer como un enrojecimiento al principio y luego se vuelve una mancha oscura o incluso, puede llegar a producir ampollas como una quemadura.

''La gente se asusta mucho porque de repente se acuesta bien y al levantarse se encuentra con estas manchas tan llamativas'', expresa Ovalles, pero aclara que son lesiones que desaparecen con el tiempo aunque muchas veces requieren de algún tipo de tratamiento para acelerar su proceso de mejoría, o cuando producen algún síntoma, es importante darle tratamiento con antinflamatorios.

La dermatóloga explica que las exposiciones permanentes y repetitivas al sol aumentan el grosor de la piel, acelerando el proceso de arrugamiento y la formación de surcos. ''Hay enfermedades que están latentes, como por ejemplo, lunares que con el tiempo y con exposiciones al sol, pueden llegar a convertirse en cáncer de piel'', agrega.

Hay enfermedades como el lupus eritematoso, que en las personas que tienen esta condición latente, con el sol se exacerban, o sea que hay una serie de condiciones que producen lo que podrían considerarse enfermedades cutáneas inducidas por el sol.

Recomendación

Patria Ovalles, manifiesta que lo importante, luego de exponerse al sol, es la hidratación porque la piel tiende a deshidratarse, aunque en ella se produzca un cambio de color mínimo o un enrojecimiento. Si tiene síntomas como la insolación pues con más razón debe hidratarse y tomar muchos líquidos.

Una recomendación que ayuda luego de tomar un bronceado a mantenerlo bonito es el consumo de frutas y, sobretodo, las que contienen beta caroteno como la lechosa, el melón, la zanahoria, entre otras, además de que son hidratantes. mjimenez@diariolibre.com

Horas nunca


Lo ideal para tomar un bronceado saludable y que permanezca es tomar el sol entre 10 ó 15 minutos, de manera paulatina e ir incrementándolo, 5 ó 10 minutos más cada día. Para tomar un color que permanezca sin que produzca daño, debe hacerse en horas donde las radiaciones solares no lleguen tan directamente a la tierra. Esto es antes de las 10 de la mañana o después de las 3 de la tarde.

Es recomendable reaplicar protector solar cada dos horas y usar ropa con fotoprotección.

Publicado en diariolibre.com
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