miércoles, 29 de abril de 2009

Cuidados de la piel luego de la exposición solar

Por la Dra. Nelcy Agramonte
Dermatóloga, Veneróloga y Cosmíatra

Luego de los ricos chapuzones regresamos a casa con el caluroso recuerdo de ese día. Sin embargo, no siempre lo hacemos con la normalidad deseada ya que los rayos ultravioleta nos pasan la factura de tanta diversión y descuido, dejando la huella de quemaduras y otras afecciones sobre nuestra piel.

Otro factor importante, en el cambio en la apariencia de la piel luego del verano, es la deshidratación porque la exposición solar y el calor producen la evaporación del agua de la piel.

Después de un tiempo de exposición al sol se altera el equilibrio entre la pérdida y la reposición del agua cutánea y la piel se ve opaca, áspera, engrosada y más plegada o arrugada.

Definitivamente, aplicar el protector solar evita las consecuencias dañinas en nuestra dermis de una prolongada exposición al ardiente sol marino. Pero, también hay cuidados posteriores que debemos seguir para complementar el efecto de protección y, de paso, darle a la piel un aspecto más saludable y terso.

Inmediatamente después de regresar a casa hay que tomar una ducha de agua fría, tratando de que los chorros de agua no sean tan fuertes como para lastimar la piel. De preferencia, hay que usar un jabón líquido y, preferiblemente, con el PH neutro, libre de detergentes pasándolo directamente sin ayuda de ninguna esponja.

Aplique un hidratante de uso tópico, gel de aloe, crema de hidrocortisona o un calmante de uso tópico para el dolor en la piel por la quemadura del sol.

Cuando hayamos secado por completo nuestro cuerpo, hay que aplicar una crema humectante, con mayor proporción en las partes que se noten más rojas. Y una vez que se haya absorbido, debemos echar un protector para después de la exposición solar.

Si hay ampollas, no las rompa, ya que se pueden infectar. En este caso se trata de una quemadura de mayor gravedad y debe solicitar la evaluación del médico. Manténgase alejado del sol.

En cuanto al cabello, la principal precaución es retirar todos los residuos de agua salada con el shampoo y los primeros enjuagues para luego fortalecerlo con un acondicionamiento de sábila o aloe vera, que tienen propiedades calmantes, humectantes y regeneradoras para el cuero cabelludo y las puntas.