domingo, 3 de enero de 2010

El dulce sabor de una Mujer Exquisita

Si aún no ha pasado un bisturí por tu piel,
si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo,
si los gorditos no te generan trauma,
si nunca has sufrido de anorexia,
si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,
si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas,

Si crees que la fidelidad es posible y la practicas,
si sabes cómo se prepara un arroz,
si puedes preparar un almuerzo completo,
si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar,
si no te levantas a las 4:00 a.m. para poder alcanzar a hacerte el brushing y producirte,
si puedes salir tranquila a la calle un domingo sin una gota de maquillaje en el rostro...ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN.

PERO PARA TI, esta dedicado este delicioso texto de Gabriel Garcia Marquez.

EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies,
si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.

Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca,
ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo,
es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa
y un buen consejo puede alegrarte la vida.

Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos,
es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.

Una mujer exquisita no es la más ardiente
(aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes...
y los que estamos fuera de foco somos los hombres )
sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama..

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia,
es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un hombre... UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así.
Que se siente orgulloso de tenerla como compañera...
Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento...

Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles,
desde lavar platos y atender tripones,
hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes...

La verdad, compañeros hombres,
es que las mujeres en eso de ser 'muy machas' nos llevan un gran recorrido.

¡Qué tontos hemos sido -y somos-
cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque...

¡Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisito manjar en casa!

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