martes, 25 de agosto de 2009

Lidia con las rabietas de tu hijo

Aunque hayas tenido todo muy bien planificado en la crianza de tu hijo, y te consideres una madre paciente y controlada. Tarde o temprano, tu niño podría tener una de las temibles pataletas que te podrán los nervios de punta y pueden provocar muy malos momentos familiares, sino estas preparada para enfrentarlas.

Es algo normal y muy común, que los niños, desde antes de los dos años, comiencen a hacer berrinches porque están experimentando formas de llamar la atención y obtener lo que quieren. Si este comportamiento no se corrige a tiempo, puede empeorar y hacerse mucho más marcado entre los 2 a 5 años.

A continuación algunos simples consejos para sobrellevar un berrinche y además demostrarle al niño, que esta no es la forma de solicitar lo que quiere.

La mejor forma de lidiar con una pataleta, es prevenirla, para ello no presiones a tu niño a situaciones incomodas ni lo fuerces a quedarse en lugares donde sabes que se aburrirá fácilmente. Si no tienes alternativa, explicale detalladamente lo que harán y como se lo compensarás posteriormente.

Mantener la calma, si levantas la voz, o comienzas a tener una rabieta tu también, el problema se duplicará. Esto no significa que lo ignores completamente, el niño necesita ayuda para recuperar la calma.

Dale algunas alternativas, si la rabieta es por algún motivo en particular, y no puedes complacerlo, habla con él pausada y tranquilamente, para indicarle los motivos de tu decisión y las posibles soluciones al problema, dándole la oportunidad de elegir una opción.

Trata de establecer la causa de la rabieta, a veces es algo más que un simple capricho, puede ser miedo o frustración, o incluso solamente hambre o sueño.

Proponle un cambio de actividad, esto distraerá su atención y olvidará el motivo por el que comenzó el berrinche. Esto puede funcionar muy bien cuando la rabieta recién comienza.

No accedas a las demandas de tu hijo, si premias la rabieta otorgándole lo que pide. Ya sea porque no encuentras otra salida o porque sientes que te avergüenza en público, estas dándole a entender que la próxima vez que se comporte así, también obtendrá lo que desee, lo que puede complicar mucho tu relación con el niño.

Toma todas las medidas necesarias para evitar lesiones, manténgalo alejado de los lugares u objetos donde pueda hacerse daño mientras tiene el ataque, y no permitas que haga daño a otras personas.

Consuélalo cuando todo haya pasado, una vez que se recupere de la rabieta, el único premio permitido es un abrazo, así el niño se sentirá querido, pero comprenderá que tiene límites de comportamiento que no puede sobrepasar.

Fuente:Mujer.com.uy

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